Esta es la historia de Mildred, una mujer mayor, común y corriente. Aparentemente, todo es normal en su vida, hasta que un día deja de serlo… Sus hijos desaparecen y ella no sabe más de ellos. De repente queda sola, pero no del todo.
Lee esta historia que te fascinará. Trata de esta mujer viuda que tiene 2 hijos casados con hermosas familias. Todos los fines de semana Mildred almuerza en la casa de sus hijos y también se ven en la semana, hasta que las cosas cambian.
MILDRED

Mildred es una mujer mayor que se encuentra viviendo en un residencial para adultos desde hace dos años. Antes vivía en su casa, donde había criado a sus 2 hijos, junto a su marido. ¡Era una bonita familia cuando estaban los 4 juntos!
Ahora, desde el residencial, Mildred extrañaba mucho esa época, cuando su marido estaba con vida y la pareja se reunía con sus hijos y nietos. Mildred y su marido veían felices convertirse en hombres a sus hijos y crecer a sus nietos.
SU NUEVA VIDA

Hacía 2 años que sus hijos la habían llevado a vivir a este residencial contra su voluntad. Ella quería seguir viviendo en su casa de toda la vida, a la que se mudó con su marido cuando se casaron, hace 65 años atrás .
Pero sus hijos decían que ella ya no podía vivir sola porque tenía demencia. ¡Qué tontería, si ella estaba bien! Le prometieron que iba a estar cómoda. La única persona que la visitaba seguido era su nieto Tomás, el único que se acordaba de ella.
¿DÓNDE ESTÁ LA FAMILIA?

Mildred no sabía qué pasaba pero desde que entró al hogar, sus hijos no habían ido a visitarla. Ella no entendía por qué. De la noche a la mañana la abandonaron, dejándola sola con toda esa gente que no era de su familia.
Sus hijos le habían dicho que iba a estar muy bien en el residencial, que tendría amigas con quienes jugar a las cartas, que a ella le gusta tanto. Le dijeron que irían a verla todas las semanas, pero eso nunca sucedió.
POR SUERTE TENGO A MI NIETO

Sus hijos la dejaron sola, igual que sus nueras y nietos. Por suerte tenía un nieto que siempre se acordaba de ella, Tomás. Era muy bueno con ella, la visitaba todos los fines de semana y siempre le llevaba una flor o unas galletas.
También la llamaba por teléfono en la semana para saber cómo estaba. Su semana transcurría más alegre porque esperaba la llegada del domingo para ver a su nieto. Él tiene unos ojos hermosos que la miraban a los ojos cuando le hablaba.
ESTAMOS LOS DOS SOLOS

Tomás le contó a su abuela que la familia hablaba de ella como que era una carga. Mildred era una molestia para ellos. Incluso, estaban enojados con Tomás porque la visitaba tanto. Les molestaba que en las reuniones él hablaba de ella.
Ahora, contó Tomás, no lo invitaban más a las reuniones familiares. Él dijo que él prefería seguir viendo a su abuela aunque el precio fuera no reunirse más con la familia. Sin lugar a dudas, él era el único integrante de la familia que la quería.
¡QUÉ PELIGRO!

Ya había tenido episodios peligrosos. Un día dejó la caldera en el fuego y se olvidó. Por suerte, el pitido que hizo la caldera sin agua alertó a los vecinos. Ellos golpearon muy fuerte la puerta hasta que Mildred les abrió. Apagó el fuego a tiempo.
Mildred estaba sorda y su demencia iba avanzando. ¡Por eso la familia no la quería! El único que nunca se olvidaba de ella era Tomás. Ella le dio a sus hijos todo en la vida y volvería a hacerlo, pero que los hijos no la recordaran no tenía sentido.
SU VIDA ANTES

Mildred tenía sentimientos encontrados. Por un lado, sus hijos no la llamaban nunca y habían desaparecido. Tomás era el único que la quería. Pero, ¿tampoco lo quieren a Tomás? Algo no estaba bien. Ella no entendía qué pasaba. Ella conocía a sus hijos.
Desde que falleció su marido, el papá de ellos, sus hijos fueron excelentes con Mildred. Todos los sábados almorzaba con uno de ellos y todos los domingos con el otro. En la semana, siempre la visitaban. Este cambio tan grande no tenía sentido.
VISITAS TÓXICAS

Su nieto Tomás le contó que cuando decidieron llevarla a vivir a la residencia fue porque estaban seguros de que pronto fallecería. No entendían cómo todavía seguía viviendo. Estas revelaciones pusieron muy triste a Mildred. También la llenaron de odio hacia ellos.
Hasta comenzó a sentir la necesidad de vengarse de sus hijos porque eran tan despiadados con ella. Su dolor era tan fuerte que comenzó a pensar en cosas que una buena madre nunca pensaría en hacerle a sus hijos.
¡POBRE!

Tomás pasó a ser el centro de su vida. Todos los días esperaba a que llegara el domingo para tener visita y esperaba las galletas que él le traía. Ahora, incluso, la visitaba más seguido. Iba 2 veces por semana a verla.
Le traía galletas que compraba con su sueldo tan bajo… y la familia no lo ayudaba. Él le contaba que el dinero no le alcanzaba. Mildred sentía pena por su nieto querido. Se sentía culpable de que lo dejaran fuera de la familia.
EL DINERO NO ALCANZA

El estado de salud de Mildred seguía decayendo. Mildred sentía que por culpa suya la familia estaba castigando a Tomás, por ser bueno con ella, y eso no era justo. Él le contaba cada vez más seguido que el dinero no le alcanzaba.
Al poco tiempo, Tomás le contó que se había quedado sin trabajo. Cuando le dio las galletas a Mildred, ella le dijo: “No compres más, muchacho, guarda la plata para vos”. También le contó que le era difícil pagar la hipoteca de la casa. Esto la dejó preocupada.
YO LO AYUDO

Mildred pasó casi toda la noche despierta pensando en cómo ayudar a Tomás con el dinero. Ella tenía unos pesitos ahorrados y la casa propia. Pensó en desheredar a sus hijos y dejar todo a su querido nieto, el único que la visitaba y la quería.
Nuevamente sintió unos deseos enormes de vengarse de sus hijos por su abandono, se olvidaron que tenían una madre con vida encerrada entre esas cuatro paredes y que no salía desde hace ya dos años.
ES MI CULPA

Todas las madres aman a sus hijos y Mildred amaba a los suyos. Trataba de comprender por qué no la llamaban por teléfono, ni siquiera. Quizás, a causa de su enfermedad, ella los lastimó y es la culpable de que no la visiten.
¿Sería verdad que la abandonaron porque no la querían o ella habría hecho algo muy malo? Su demencia avanzaba y cada vez tenía menos ratos de lucidez. Cuando volvía a la realidad solo sentía que su rencor hacia ellos crecía.
¿SERÁ VERDAD?

Había algo que Mildred no sabía. algo importante… pero las mentiras de Tomás sobre la familia solo contribuían a confundirla aún más. Sí, Tomás no era el santo que parecía y todo lo que le contaba eran mentiras… ¡Sigue leyendo y te enterarás de la verdad!
¿Cómo podría saber esto Mildred si había perdido el contacto con el resto de su familia? La verdad era muy distinta a la que ella conocía y se la escondieron a propósito. Por eso Mildred confiaba en la única persona que era de su sangre.
LA CRUDA VERDAD

Los hijos de Mildred habían emigrado por problemas económicos graves. Les había ido mal en la empresa familiar. El gerente los estafó. Ellos firmaban cheques para hacer los pagos y el gerente, que era el encargado de hacerlos, se quedaba con gran parte del dinero.
Pidió préstamos a su nombre y también, emitía cheques que no correspondía y cobraba el dinero. Cuando saltó todo, los hermanos estaban tan endeudados que perdieron la empresa. El abogado los asesoró pero perdieron casi todo el valor de la empresa cuando la vendieron. Con ese dinero pagaron la estafa del gerente.
NUNCA ADIVINARÁS LO QUE REALMENTE SUCEDIÓ

Los hijos de Mildred dejaron un dinero que manejaba el contador para pagar el residencial donde estaba su madre. No la iban a dejar en la calle enferma y sola. No le contaron la verdad porque les daba vergüenza admitir frente a ella que perdieron la empresa que el padre fundó.
Se fueron al exterior con sus familias para empezar de cero porque un primo les daba la oportunidad de trabajar para él como empleados. Por eso nunca más fueron. Mildred no podía imaginar que sus hijos estaban viviendo una desgracia así.
DEJANDO TODO ARREGLADO

Sin comprender por qué sus hijos la abandonaron y no la llamaban, Mildred decidió finalmente dejar toda su herencia a la única persona de la familia que ella creía que la quería. Llamó a su abogado para cambiar el testamento original, en el que quedaba todo a nombre de sus hijos.
Llamó a su abogado y le pidió hacer los cambios necesarios para dejar todo en orden. Iba a llevar un tiempo porque había plazos legales que cumplir. Mildred se sentía contenta aunque se preguntaba qué dirían sus hijos si supieran.
EL ABOGADO ESTÁ HORRORIZADO

Cuando el abogado estuvo con Mildred, escuchó su historia de cómo sus hijos la traicionaron y estaban esperando el momento de que ella se muriera para heredar la casa y cómo ellos echaron a Tomás de la familia porque seguía viendo a su abuela.
Le contó que ella estaba furiosa porque sus propios hijos estaban esperando el momento de que ella se muriera para heredar. El abogado no podía contarle la verdad porque eso era una decisión de los hijos de Mildred, pero se apenó mucho al escuchar cómo la estaban manipulando
UNA LLAMADA CRUCIAL

El abogado familiar llamó a los hermanos y les contó la situación. Ellos decidieron volver y enfrentar a su mamá. No era bueno que ella creyera todas estas mentiras y creyera que la familia la abandonó porque no la quería. Eso era peor que saber la realidad.
Los hijos hicieron dos llamadas muy importantes. Primero llamaron a su querida madre y le contaron que el lunes siguiente estarían en el residencial para visitarla. Luego llamaron a Tomás y le dijeron que sabían todo y que estaban enterados de sus planes.
UNA VISITA RARA

Cuando Tomás visitó a su abuelo le dijo que no recibiera a sus hijos, que recordara todo lo malo que le habían hecho a los dos. A Mildred la habían abandonado esperando que muriera y a él lo habían echado por mantener el contacto con ella.
¿Cómo una madre puede decir que no a una visita de sus hijos, después de tanto tiempo sin verlos? Ella los amaba y los extrañaba. Quería mucho verlos y abrazarlos. Tomás se puso como loco a gritar que no los podía ver. Hizo tanto alboroto que lo echaron del residencial.
DOS PREGUNTAS

Mildred se quedó llorando desconsoladamente. Se sintió mal porque le subió la presión y hubo que darle un remedio. ¿Qué le pasó a Tomás? ¿Por qué su nieto le gritó así, se volvió loco?, se preguntó Mildred con tanto dolor.
Nosotros nos preguntamos por qué Tomás no se fue con su familia al exterior. Al ser mayor de edad, él pudo decidir quedarse. Estaba en malas juntas y no quiso dejar a sus amigos así que se quedó viviendo en su casa hasta que la rematen.
LLEGA EL ANSIADO LUNES

Llegó el lunes tan ansiado por ambos lados. La madre estaba ansiosa por volver a sus desalmados hijos para abrazarlos con todo el amor de su alma. Al fin y al cabo, una madre es una madre. Ella los amaba y siempre hay segundas oportunidades para los hijos.
Sus hijos estaban muy nerviosos. Iba a ser una reunión muy dura. Su madre les echará en cara que desaparecieron y ellos le contarán toda la odisea que vienen viviendo desde un poco antes de que Mildred entrara al residencial.
EL REENCUENTRO CON LOS 2 HIJOS

Cuando sus hijos entraron a la habitación, el amor entre madre e hijos renació. Se abrazaron los tres largamente y lloraron. Lloraron mucho de la emoción. ¡Cómo se extrañaron! Ellos le contaron a su madre lo que les sucedió. Su madre los miraba asombrada.
Le contaron cómo el gerente hizo una estafa y la empresa que fundó el padre quebró para pagar las deudas que generó el gerente. Contaron que se fueron del país para poder salir adelante y que el único que se quedó fue Tomás. Le pidieron perdón por no contar todo antes.
SALE A LA LUZ TODA LA VERDAD

Mildred lloraba por ver que no podía hacer nada para ayudar a sus hijos. Ahora entendía por qué habían desaparecido. ¡Con todo lo que los quería ella y no los podía proteger! Les dijo que les perdonaba todo, que no importaba nada, que ella los quería como cuando eran chicos.
Mildred les contó que Tomás iba a visitarla semanalmente y que le contaba que ellos la internaron para dejarla morir, que no querían nada con ella y por eso no la llamaban. Tomás le decía que lo habían alejado de la familia por tener contacto con ella.
UNA GRAN MENTIRA LLAMADA TOMÁS

Así saltó el engaño de Tomás y cómo la había manipulado para ganarse su confianza primero y para pedirle dinero después. Ella les contó que quería poner el testamento a nombre de su nieto, el que ella creía que era la única persona de la familia que la quería.
Ellos le dijeron que no tenían problema en que la madre pusiera a cualquier persona en el testamento pero, por favor, no a Tomás porque él anda en un ambiente para nada sano y el dinero le iba a durar un suspiro.
¡LOS 3 JUNTOS!

Había tantos sentimientos dispares en esa habitación, el amor entre la madre y los hijos y la ira de la manipulación que Tomás había hecho con su abuela. Todos se sentían culpables. Mildred sentía dentro suyo una necesidad de vengarse de su propio nieto.
¡Era increíble todas las mentiras que inventó de sus hijos! Esos días los tres estuvieron juntos casi todo el día. Los hijos llegaban temprano, antes del desayuno y se iban luego de la cena. Solo se iban en el horario de la siesta de su mamá.
MÁS UNIDOS QUE NUNCA

Disfrutaron estos 3 días al máximo. Los hijos vieron que había horas en las cuales su mamá no los reconocía pero cuando estaba bien, estaba súper lúcida y les preguntaba sobre los nietos y las nueras. Ellos le contaban todo lo que podían.
Hicieron un pacto antes de despedirse. Nadie le diría nada a Tomás sobre la reconciliación ni sobre todo lo que habían hablado en las conversaciones que tuvieron en estos tres días que estuvieron juntos antes de que sus hijos se volvieran al exterior.
¡CUIDADO CON UNA MUJER RENCOROSA!

Cuando sus hijos se fueron, Mildred tenía que ocuparse ahora de Tomás. Llamó al abogado y concertó una reunión en el residencial con él. Ella tenía una idea clara de la herencia que le daría a su nieto y de la herencia que sería para sus hijos.
A lo largo de estos días estuvo armando un plan para desenmascarar a Tomás de la manera que más le doliera a él, así como él había sido tan cruel con ella. ¡Decirle que sus hijos no la querían, no tenía perdón de dios.
MILDRED ESCRIBE VARIAS CARTAS

En los meses siguientes Mildred escribió muchas cartas. Había mandado comprar un cuaderno pero pronto tuvo que comprar un segundo y un tercero porque cada vez que cambiaba de idea rompía cada carta que escribía y la empezaba de cero.
¿Para quién eran las cartas que escribía con tanta dedicación? Mildred escribió una carta para cada uno de los integrantes de su amada familia, una para cada hijo, sus nueras y sus nietos. Todos los nietos, incluido Tomás. Finalmente, rompió la de Tomás…
EL FUNERAL DE MILDRED

El día que Mildred falleció la administración de la residencia llamó por teléfono a sus hijos al exterior y al nieto Tomás, el que siempre visitaba a la abuela, para avisarles y coordinar la fecha del funeral para cuando estuvieran sus hijos en el país.
Luego llamaron al abogado de Mildred, tal como ella había pedido en vida, para que se ocupara de los trámites y del funeral. Allí se reencontraron por primera vez, cara a cara, Tomás con su padre y su tío. Él les dio vuelta la cara a los dos.
SUS INCREÍBLES PALABRAS FINALES

En determinado momento del velorio, el abogado fue al frente y dijo que hay un video con las últimas palabras de Mildred. Prendió un proyector y apareció ella con una sonrisa. “Quiero despedirme de mis queridos hijos, nueras, nietos y amigos…
…Aprovecho para contar que estoy agradecida a dios por el amor de mis hijos. Me enteré a último momento que era mentira lo que mi nieto me decía, que me habían abandonado. Sufrí mucho porque mi nieto fue muy cruel pero lo perdono”. Tomás estaba rojo de ira y de vergüenza.