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Keely Favell, una joven normal de veinte años, sin darse cuenta quedó envuelta  en medio de un misterio médico que ella y sus doctores no podían resolver. Habitualmente sana, una extraña condición médica iba a apoderarse de su vida durante un tiempo más largo de lo que cualquiera puede soportar.

Primeros síntomas

Al comenzar a notar que su barriga estaba creciendo, Keely asumió que estaba embarazada. Con temor compró numerosas pruebas de embarazo y se hizo varios test en su casa. Todos los resultados fueron negativos, cambiando la índole de la  preocupación por su vientre crecido.

Antecedentes

Esta  típica joven es oriunda de Swansea , Gales. Comenzó a  aumentar de peso de a poco en el año 2014. Después de un tiempo su vientre parecía el de una mujer embarazada. Keely contó a la BBC que nunca había sido delgada, pero nunca antes había tenido una panza tan grande.

Un estilo de vida activo

Curvilínea  por naturaleza, Keely se aseguraba de hacer ejercicio todas las semanas.  Iba al gimnasio con regularidad para mantenerse en forma y solo comía alimentos saludables. A pesar de esto su peso no dejó de aumentar, por lo que se sintió realmente exasperada.

Apariencias engañosas

A Keely le preocupaba no lucir bien en la fiesta de fin de año de la empresa en la que trabajaba. El atuendo que había elegido acentuaba su estómago abultado y su aumento de peso cada vez le causaba más ansiedad.

Efecto bola de nieve

A pesar de que Keely no paraba de ir al gimnasio y seguía al pie de la letra su plan de alimentación saludable, su estómago no paraba de crecer. Se sintió muy desmoralizada al contemplar como su peso seguía aumentando, a pesar de que estaba dándolo todo. Lo más extraño era que el aumento de  volumen se concentraba solo en el estómago.

Identificar el problema

Ya no podía eludir el hecho de que la mayor parte del exceso de peso estaba en su estómago. Su vientre también comenzó a sentirse diferente. Necesitaba averiguar por qué estaba pasando esto.

¿Pensar positivo?

Su barriga estaba sensible al tacto y se sentía más sólida de lo normal. Keely pensó que si seguía con su estilo de vida saludable, el problema se resolvería solo. Pronto descubriría que su actitud positiva no cambiaría la situación.

Causa probable

Había aumentado ocho números su talla, pero todavía no consideró buscar consejo médico. Su padre era doctor, y tenía miedo de recibir un diagnóstico negativo como los que escuchaba decir a su padre. Keely creyó saber cual era el motivo de la expansión de su abdomen. No era algo que quisiera creer, pero se dio cuenta de que tal vez tuviera que enfrentarse a los hechos, algo andaba muy mal. No sabía que las cosas iban a ponerse peor.

Un evento inesperado

Después de analizar todos sus síntomas, Keely llegó a la conclusión de que debía estar embarazada. Estaba comprometida en una  relación, pero ella y su novio no habían planeado tener un hijo en esta etapa de sus vidas. Ahora era posible que tuvieran que repensar sus planes para el futuro cercano.

¿Un niño en su futuro?

La pareja había estado junta por diez años y ambos sabían que existía la posibilidad de que Keely estuviera embarazada. Tanto Keely como su novio, Jamie Gibbons, no se sentían preparados ante la perspectiva de ser padres, pero tenían que confirmarlo.

La prueba de embarazo

Increíblemente, la prueba de embarazo que hicieron en su hogar fue negativa. Tanto Keely como su novio estaban confundidos por el resultado, por lo que se hizo otra prueba que también resultó negativa.

Comienza la preocupación

Keely y Jamie sabían que era hora de que ella viera a un profesional médico. Los síntomas que tenía ahora eran muy preocupantes ya que los test confirmaban que no estaba embarazada. Es posible que haya tenido un aborto espontáneo y no se hubiese enterado, o algo aún más grave.

Buscando un diagnóstico

La pareja tenía la certeza de que Keely necesitaba ver a un médico. Sin embargo, tampoco obtuvieron respuestas ahí. El médico la examinó y solo le  dijo que estaba “gordita”. Keely se sintió muy decepcionada. Ese día sintió que no tenía a dónde ir en busca de ayuda para saber realmente que pasaba.

Sensaciones intestinales

La pareja, a estas alturas, sospechaba que algo andaba muy mal con Keely. Hasta hace poco no había buscado un diagnóstico, ya que vivía su vida con normalidad a pesar del aumento de peso y la fatiga. No tenía idea de qué más podría ser si no estaba embarazada.

¿Expertos médicos?

Keely se miraba en el espejo en las mañanas y no podía creer que no estuviera esperando un bebé. Y no estaba segura de por qué los médicos le decían lo contrario. Se repetía todos los días  que debía confiar en que los profesionales médicos sabían lo que estaban haciendo, pero la idea no terminaba de cerrar.

Sin diagnóstico

Si Keely iba a tener un bebé, todos sus síntomas se resolverían una vez que naciera el niño. Pero para su consternación, su barriga continuó agrandándose ¡durante los siguientes dos años! Claramente era mucho más que cualquier embarazo. Finalmente, se puso tan enferma que un día le sucedió algo en el trabajo.

Cediendo ante los síntomas

La fatiga que cargaba todo el tiempo llegó tocó fondo en el trabajo, cuando en un día normal, de repente sintió dolor en el  estómago y se desmayó. Después de que ella volvió en sí, sus colegas le dijeron que había perdido el conocimiento de improviso. Ella no se acordaba.

Una situación complicada

Después de su desmayo en la oficina, Keely arregló una cita con un médico de inmediato. Como Keely le dijo que su carga de trabajo era alta en esos días, él facultativo diagnosticó que su desmayo estaba relacionado con el estrés y no ofreció otra explicación posible para sus síntomas.

Síntomas que no estaban relacionados con el estrés

El médico no convenció para nada a Keely. Ella sabía que su desmayo no era por causa del estrés laboral. Él persistió en su intento por tranquilizarla , repitiendo que no era nada serio y que si se relajaba todo iba a estar bien.

No es lo que piensas

La gente seguía preguntándole a Keely todos los días si estaba embarazada. Ella tenía que responder constantemente los comentarios y las preguntas sobre su gran barriga.

Una situación que empeoraba

Respondió a las interminables preguntas de los curiosos  aclarando que no estaba embaraza, pero lo cierto es que cada vez la paciencia se agotaba y  se sentía más harta con esta  situación.

¿Cuándo nacerá el bebé?

La gente le preguntaba a Keely cuándo es la fecha del parto como si no tuviesen otra cosa en que preocuparse. Keely, cansada de las preguntas, para evitar hablar del tema, comenzó a decirles que estaba aumentando de peso solamente. Lo más grave es que ella misma también estaba empezando a creer esto.

Cambio completo de la forma del cuerpo

Al igual que una futura mamá, Keely se tambaleaba con su gran barriga. Estaba mortificada por el cambio de su cuerpo e incluso tuvo que comprar ropa nueva en la sección maternidad de la tienda, ya que nada en más que se probó cabía  su gigantesca panza.

Un nuevo armario

Keely fue a comprar ropa nueva en diciembre de 2016 y dice que en ese momento, sus piernas eran de su tamaño normal, pero su barriga era enorme y en la mitad superior de su tronco era delgada. Con una forma de cuerpo como esa, solamente podía usar ropa de maternidad.

La ayuda de los amigos

Hiciera lo que hiciera, su barriga no paraba de crecer, como un monstruo. Después de que los desmayos continuaron en el trabajo y comenzó a tener problemas para respirar, Keely buscó por fin opiniones médicas especializadas.

La opinión del especialista

Los colegas de Keely insistieron en que programe una cita con un especialista para un chequeo completo. No podían entender por qué ella no estaba cuidando de su salud como debería. Era obvio que algo andaba mal, así que ¿por qué no había hecho esto antes? Pero lo cierto es que no era fácil, porque  ya había consultado  con médicos y  no le habían dicho nada, excepto que el problema era un aumento de peso severo.

Un diagnóstico diferente

Mientras intentaba mantener la vida lo más normal posible, Keely trataba de ignorar el hecho de que estaba muy enferma. Después del cuarto desmayo, dejó de mostrarse apática sobre su atención médica y fue a ver al especialista en el que tanto insistieron sus amigos. En esta ocasión, el médico dijo que su medicación crónica para el acné era la causa de su fatiga. Otra vez un diagnóstico decepcionante.

Tomando el control

Keely se estaba dando cuenta de  que los médicos no estaban tomando la investigación sobre su condición con urgencia, sino que solo buscaban factores en su vida que quizás pudieran explicar los síntomas. Ahí se dio cuenta de que había tenido suficiente.

Haciéndose cargo

Keely había dejado de tomar el medicamento para el acné hace meses y le dijo al médico que tenía que haber otra razón para sus síntomas. El médico nuevamente sugirió que podría estar embarazada y esta vez tomó una muestra de sangre para comprobarlo.

Investigaciones médicas

El médico de Keely no la examinó para ver si estaba embarazada como corresponde, al estar seguro de que  estaba encinta, a pesar de que los resultados de la sangre fueron negativos. Ordenó que se le hiciera de nuevo una ecografía, ya que ella apenas podía caminar o respirar normalmente.

Finalmente un diagnóstico real

El médico le pidió al técnico de ultrasonido que le avisara de inmediato si Keely estaba embarazada. Ella esperaba que el ultrasonido finalmente le diera algunas respuestas y convenciera al médico de buscar en otra parte una solución a este misterio médico. No esperaba que los resultados complicaran aún más las cosas.

Temor

Mientras el técnico realizaba la ecografía, Keely observó su rostro con atención. Sintió miedo cuando su expresión facial cambió a una cara de preocupación.

Mantener la calma

El médico de Keely solicitó una segunda opinión sobre los resultados de la ecografía con otro especialista y a ella se le congeló el alma ¿Qué estaba pasando en su estómago que de repente tenía a estos médicos tan preocupados?

No hay bebé, es un hecho

El ultrasonido mostró que no llevaba un bebé, pero había otro problema que la prueba detectó. Un problema que ponía su vida en  peligro.

Un resultado terrible

Lo que reveló la ecografía podría ser cualquier cosa, desde un quiste o tumor, hasta una anomalía del  útero. La mente de Keely estaba dando vueltas como un remolino. Estaba tan asustada al escuchar que habían tantas posibilidades, cada una peor que la otra.

Otra prueba es necesaria

Los médicos ahora ordenaron una tomografía computarizada que revelaría una verdad impactante. Intentaron que Keely estuviera en calma antes de darle la noticia a ella y a su novio, que estaba esperando con ella los resultados finales.

Confirmación del diagnóstico

Los médicos confirmaron con completa seguridad finalmente que Keely no estaba ni nunca estuvo embarazada. La causa del crecimiento de su estómago fue un enorme bulto ovárico. Keely sintió que su mundo se venía abajo. Los médicos no pudieron determinar exactamente que motivó la aparición del quiste.

Los resultados

El bulto resultó ser un quiste ovárico de 24 centímetros de ancho. Estaba adherido a su estómago y esa era la causa del aumento de peso alrededor de su abdomen. Si se rompiera, el quiste podría resultar fatal. Se necesitaba intervención quirúrgica de inmediato.

 

El tamaño si importa

Un quiste ovárico es un saco que se llena de líquido y crece en los ovarios. Si bien no son raros y ocurren con frecuencia, generalmente no causan ningún problema de salud. Pero el quiste ovárico de Keely era diferente.

Si un quiste ovárico estalla y es muy grande o bloquea la sangre para que no llegue a los ovarios, puede poner en peligro la vida de la mujer. El quiste que tenía Keely era anormalmente grande.

El tratamiento

Keely pudo ver a un especialista recién un mes después, quien le explicó las opciones de tratamiento. Hasta el día de hoy, ella nunca olvidó el rostro del médico especialista cuando la examinó por primera vez y vio el tamaño de su barriga.

El doctor quedó impactado

Cuando el especialista le confirmó a Keely que tenía un gran quiste ovárico, no pudo ocultar por completo su asombro por el tamaño de la masa. Nunca había visto un quiste tan grande.

Necesitaba más información

El especialista también advirtió a Keely que podría tener muchos quistes y que algunos de ellos podrían estar adheridos a sus órganos internos. Estaba sorprendida y sabía ahora que la única opción que tenía para resolver esto era que los médicos la operaran para extirpar el quiste o los quistes.

La causa de todos sus síntomas

Los profesionales médicos habían descartado otras causas de sus síntomas en curso, pero aún no estaban seguros del daño que el quiste había causado en el cuerpo de Keely. Obviamente tenía problemas de salud y ahora sabían que definitivamente no era porque estuvo embaraza.

Pronóstico

El especialista necesitaba operar para determinar qué tan grande era el quiste. Lo preocupante fue que en todo este tiempo, numerosos médicos habían errado al diagnóstico y le habían dicho a Keely que lo que padecía no era grave.

Un hecho definitivo

El médico especialista de Keely pudo confirmar que solo tendría que extirpar un ovario. Le explicó que, dependiendo de la posición real del quiste, es posible que necesite una estadía más prolongada en el hospital después de la cirugía. Keely no tenía ganas de una estadía internada, pero haría lo necesario para salvar su vida.

La importancia de su familia

Como su madre vivía en Australia, Keely no le había hablado de sus problemas de salud a lo largo de este tiempo, ya que no quería que su madre entrara en pánico. Ahora que sabía lo que le pasaba, necesitaba a su mamá a su lado y decidió contarle a ella y al resto de su familia la noticia.

Necesidad de apoyo

Keely no podría enfrentar la inminente operación sin que su madre y sus hermanas estuvieran con ella y la apoyaran durante esta terrible experiencia. Antes del diagnóstico final, se las había arreglado sola pero ahora necesitaba a su familia a su lado.

Todo está preparado

Su mamá voló desde Australia dos días después, pero su papá tuvo que quedarse en casa. Aunque había una gran diferencia horaria, podría hablar con ella por teléfono en cualquier momento. Keely ahora contaba con apoyo emocional y sentía que estaba preparada para enfrentar el proceso de operación y recuperación.

La cirugía tiene fecha

El especialista médico le dijo a Keely que la operaría dentro de un mes y ansiosa comenzó la cuenta regresiva. Durante las semanas de espera, su vientre se había agrandado aún más, creciendo otros doce centímetros.

¡Adelantar la cirugía!

El especialista de Keely le había pedido a un obstetra de alto riesgo una consulta sobre el caso y la respuesta fue que necesitaban operar de inmediato. Explicó que tendría que cortar a Keely desde el esternón hasta la pelvis. Keely estaba aterrorizada.

Al quirófano

En la mañana de la operación, Keely recibió una bata de hospital y calcetines. Después de cambiarse, la enfermera la acompañó a su habitación. Se sintió entumecida al darse cuenta de que estaba a punto de ser inyectada con una aguja gigante.

Los nervios pierden el control

Keely tuvo un pequeño ataque de pánico y fueron necesarias dos enfermeras para sujetarla, ya que quería salir del hospital y no se quedaba quieta para poder administrarle la inyección. Ella dice que en ese momento sintió que ese era el final de su vida.

La nerviosa espera de la familia

Se estimaba que la cirugía de Keely durara una hora, pero se tardó mucho más. Después de cinco horas, su familia estaba frenética por saber noticias de Keely. Temían que no sobreviviera a la operación.  Después de un larga lucha el cirujano  pudo, por fin, remover la masa.

Comenzaba la ecuperación

Todos sabían que el quiste era grande, pero igual nadie quedó fuera de la sorpresa cuando se pesó. Finalmente, salió el quiste del cuerpo de Keely y podría concentrarse en su recuperación.

Tras la espera

La idea de la operación asustó a Keely, pero sabía que necesitaba que le quitaran el quiste para poder volver a la normalidad. No esperaba que el tiempo de la operación fuera tan largo y no se imaginaba que su familia sufriría la ansiedad de la espera prolongada.

El quiste

Cuando se recuperó de la anestesia, el personal del hospital le mostró a Keely fotografías del quiste. Todos estaban asombrados por su tamaño. Pesaba  nada menos que  27 kilos. Eso es como llevar 7 bebés al mismo tiempo.

¿Famosa por qué?

Cuando regresó de la anestesia, Keely estaba aturdida y no entendía lo que estaba sucediendo. La llevaron de regreso a la sala del hospital mientras las enfermeras le mostraban fotografías de lo que le acababan de sacar.

Posoperatorio

El quiste de 27 kilos  era un tercio del peso corporal de Keely.  En ese momento comprendió cuánto había afectado negativamente el quiste en su vida. El quiste termino dirigiendo su hábitos, no la dejó hacer muchas cosas que antes si podía.

27 kilos menos

Después de que le quitaron el quiste, se sintió muy bien ya que literalmente ¡pesaba casi 30 kilos menos! Antes de la operación, no podía conducir muy bien ni subir escaleras con facilidad. La operación le había dado una nueva calidad de vida.

El Sr. Whippy

Keely no podía comprender que el quiste había pesado tanto. Después de ver fotos, lo comparó con una gran masa de helado y decidió llamar a su quiste “Sr. Whippy ” en broma.

Récord médico

El tamaño del quiste de Keely la convertía en una rareza médica. El personal del hospital, ella y su familia no podían entender lo que había estado viviendo en ella todo este tiempo.

Por fin el alta

Cuatro días después de su operación, Keely fue dada de alta en buen estado de salud. Su madre y su novio la ayudarían a recuperarse y ahora sentía que el miedo que sufrió antes de la operación valió la pena al ver  como se sentía ahora. Es difícil para ella recordar lo que era tener  27 kilos demás en el cuerpo.

La cicatriz

La cicatriz de Keely va desde el esternón hasta el hueso púbico y mide 30 centímetros. A pesar de esto, pudo salir de la cama del hospital poco después de la operación y caminar un poco. Estaba tan emocionada de comenzar a vivir de nuevo y recuperar su cuerpo anterior al quiste. Había perdido el ovario derecho, pero eso no afectaría sus posibilidades de quedar embarazada cuando se sintiera lista para tener hijos.

Un cuerpo hermoso

Tener una barriga hinchada durante tanto tiempo provocó que Keely tuviera estrías que le recuerdan su terrible experiencia, pero dice que prefiere  tener estrías  a esa enorme barriga de quiste.

Una persona nueva

Después de su cirugía, cuando la familia de Keely la vio de regreso en la sala del hospital, se sorprendieron de lo delgada que parecía estar. Lo que vieron fue una mujer que ahora tenía la mitad del tamaño que tenía antes de la cirugía.

Recuperándose bien

Aparte de algunos problemas menores, Keely se ha recuperado bien. Su salud ha vuelto a la normalidad y se ha recuperado muy bien tanto física como emocionalmente.

Agradecida

Keely dice que su recuperación fue más suave y rápida gracias al apoyo de su familia, compañeros de trabajo y amigos. Está muy agradecida de que estuvieran con ella durante este tiempo y se siente muy bendecida.

Un modelo a seguir

Durante el año pasado, Keely ha recuperado la confianza en su cuerpo y ha decidido compartir su historia con otros, lo cual es conmovedor y su valentía es admirable.

El futuro se ve bien

Sus médicos le han dicho a Keely que podrá concebir a pesar de que ahora solo tiene un ovario y, a pesar de la cicatriz y las estrías que le recuerdan su terrible experiencia, está agradecida con el cirujano que creyó en ella y le devolvió la vida.